Haikus (wie aus der Ferne)

... american Haiku.

25.06.06 - Bon Voyage!

La hierba seca -
Una nube escapa
y lejos la ve.

Agua se cuela
el aire no alcanza -
La rana muere de sed.

There blossom the trees
shining coming over me -
bees singing around.

The sidewalk stares
the bottels remain broken -
Rain drops on his head.

All sorts of green
the wet dirt and hot sky -
She closes the window.

Aire espeso de la tarde -
Amarilla bruma hirviente
y yo halo una maleta.

Deep gray sky -
The little man stands
behind the crowd.

A cat over the fence
big fat great liar -
No fly will leave.

26.06.06

The pouring rain falls
the thunder spreads -
I see through tarnished windows.

Every macondian's sleeping
Loud guitars for the road -
Only I can listen?

Expecting on the road to arrive
too many hours of yawning
Just to go back.

El corazón se alegra -
Vuelven la brisa y las olas
y todo sufre.

Aplauden las hojas
el sol las quema -
murmura una ola.

Hierba fresca
tierra húmeda -
Mis pies no tocan.

Dirty shoes
ratty threadbare jeans -
away from home.

27.06.06

Get to work on time
greeting everyone -
Light one up and leave.

Too much empty space
Shadows from what's forgotten -
Zen and the art of leaving.

28.06.06

The waking light -
Twisting to fit your body
and she doesn't call.

The phone rings
even the strong ones run -
Wrong number.

Unforgettable -
All those hours of being with you
unaffectedly.

Your warm smiles
your hands teaching me the way -
Pretend to listen.

Going away
the unknown neighborhood -
A girl's lacing her shoe.

29.06.06

Turn on the PC
bad old hot coffee -
A young man's working.

---3/5/3---

Ojos ven
vuelo de aves -
En casa.

The leaves glow -
I can't see the sun
Shines on, though.

Drinking slow
the sweet warmth of yours -
morning wind.

New chapter
dim leaves and a book -
Character.

Sick savior
pass the hat around -
Numbed howling.

Gone overboard
the cold water and flow -
snakes lurk.

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The gray expentance
A soft light heating the air -
Looking at the door.

And now upon those trees
all sorts of brown, red, yet green -
Behind closed windows.

02.07.06

A leaf falls -
The speed of its sounds
the colors into my ears.

Un vándalo ladrando cifras
la verdad no existe
balance contable - sulfuro.

Wandering feet
the long road to walk -
Dharma bum.

Blanc

Últimamente me ha costado trabajo definir bien de qué color son los días. Generalmente cada día trae un color consigo, por ejemplo, los domingos en la mañana son siempre balncos como inertes, como una pared fría de cal; los sábados en la noche son rojos o violeta, pero generalmente rojos, más bien carmesí; los martes son un rojo intenso y los jueves son verdes y los viernes amarillos. Sin embargo, a pesar que cada día ya viene impregnado con un color própio e intransferible es la densidad del día y el humor que se dilata en el aire lo que lo hace un día vivo, muerto, justo, plano, inerte o simplemente mundano. Estos días los colores parecen diáfanos, poco fuertes, débiles como si la fuente de su cromatismo se desvaneciera, como si algo bloqueara la luz. Pero entonces, ¿cuál es esa fuente? pues mis ojos, son la ventana a través de la cual todo cobra vida, y si la vida parece desvanecerse es que en mis ojos algo anda mal. Esta era mi idea. Tal vez los había descuidado. Pero luego recordé esos días en el colegio cuando en clases de arte el profesor nos enseñaba el misterio inherente de la iridisencia. Un círculo dividido en los colores primario era puesto para que girara rápidamente. Lo que vimos todos en ese momento fue como prender una luz en el cerebro, realmente sentí, por primera vez en mucho tiempo, que estaba aprendiendo algo. En el momento que el disco empezó a girar los colores desaparecieron, se perdieron todos en blanco, se mezclaron y se anularon, se unieron y juntos eran un sólo disco blanco, como la luz. Todo esto me lleva a pensar que el que los días estén perdiendo su viva coloración es debido, tal vez, a que sus colores se están mezclando rápidamente frente a mí y mis ojos ya no los pueden captar. Toda va muy rápido, los días se mezclan en uno sólo, mis ojos no pueden suspender su irisación y la incertidumbre lo invade todo.

Weg

La noche en que Alice dejó la ciudad, ella tomó un bus que la llevaría, luego de 24 horas, hasta una pequeña ciudad en la frontera, donde tomaría otro autobús que la dejaría miles de kilómetros hacia el sur. Al momento de cruzar la frontera el bus fue detenido por la policía, quienes subieron y empezaron a pedir los documentos para entrar al inmediato país. Un policía en un uniforme azul oscuro, con barba de varios días y unos cuantos kilos de sobre peso le pidió su visa. "Voy sólo de tránsito" dijo ella con una sonrisa. El policía pareció no importarle y simplemente volvió a preguntarle por su visa, como un disco que se repite en el mismo tono cansado y afanado con el que le pregunta a todos los que llegan a ese punto desde altas horas de la madrugada. Ella buscaba en su maleta con afán cuando su celular empezó a sonar y, de repente, sintió su cabeza a punto de estallar, sus manos empezaron a adormecerse y destellos de luz cegaron sus ojos. Alice se desmalló.

Esa misma noche Andy fue encontrado en su apartamento. De su vientre una herida oblonga había dejado escapar litros de sangre que tiñeron la alfombra con un color purpúreo. Dos horas más tarde Andy fue declarado muerto. Las palabras exactas del médico fueron: "Se rindió". "Andy's not a quitter" dijo Jules, quien fue al hospital apenas lograron contactarlo.

Cuando Alice despertó estaba en un puesto improvisado de salud junto a la frontera. Una enfermera delgada y pálida le suministraba suero en su sangre. Alice tuvo una sensación incómoda en su garganta y en otros orificios de su cuerpo. Aparentemente, la policía al ver que se había desmallado pensó que su colapso era debido a los nervios por llevar drogas con ella, o dentro de ella, y no dudaron en hacer uso de la áspera mano de la ley.
"Estarás bien" dijo la enfermera con voz débil y tímida, en un acento extraño, mientras le sonreía dulcemente.

Jules llamaba a Alice desesperadamente. Alice no contestaba y en su apartamento su compañera no sabía de ella desde el día anterior. Sólo había encontrado una nota diciendo "Me fui y no regresaré pronto. Besos, Al."

Andy baja del bus y al llegar a la siguiente esquina lo recibe el abrazo frío de un hombre vestido de negro que lo había visto venir. Le apretó las costillas y con un brazo aprisionó su cabeza contra su cuello. En un instante le procuró a su brecha helada que fue calentándose a medida que Andy descendía tambaleándose por la calle hasta su apartamento.

Los expertos dicen que Andy tuvo tiempo suficiente para llamar y pedir ayuda, pero por una razón que no entienden él simplemente se tiró en el suelo, encendió un cigarrillo y dejo fluir la sangre profusamente hasta que el dolor y la hemorrágia lo hicieron perder la consciencia.

En ese momento no entendí nada. ¿Habría acaso algo que entender?

The End

"Y me siento en medio de una sala rodeado por mis vicios sonrientes. Todos Uds. están invitados y un humo índigo y violeta me ahoga hasta que el aliento de mis invitados es mi única fuente de aire limpio, de oxígeno verde. Y todos toman una silla, se sientan a mi alrededor y beben y hablan y todo está bien".

Untitled

Jules sale debajo de las sábanas para sentarse en el borde de la cama. Se pone los jeans que encuantra en el piso.

- "¿A dónde vas?"
- "A ningún lado"


Se queda un rato allí, sentado, viendo a través de la ventana y en medio de la oscuridad. En silencio, Jane lo mira desde entre las sábanas. Ella observa su espalda y su pelo y se pregunta qué estará pensando o qué mira con tanto detenimiento que lo deja como suspendido, como inmóvil. De repente, una punzada en su estómago y voltea su cara hacia el otro lado de la cama desde donde sólo puede adivinar el contorno de una puerta. Allí se queda, colgada. Esa punzada fue la misma que sintió Jules al momento de abrir los ojos.

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Adam conoció a B* hace unos años cuando él era aún muy joven y B* ya no tanto. B* había bajado hace mucho desde una península arenosa, perseguida por haber matado a un hombre. Ella no apretó el gatillo, pero se aseguró friamente que otro lo hiciera por ella. Nadie pareció sorprenderse cuando aquello sucedió. "Lo merecía". Realmente nadie pensó en perseguirla o castigarla... Para muchos era lo justo.

B* bajó de una península arenosa huyendo de sí misma por haber matado a un hombre.

Cuando B* se fue de casa, el ahora occiso la acogió en la suya. El le cedió un cuarto, un baño y una cama, la que preferiría a la suya y de la cual no saldría ninguna noche hasta que ella recogió sus cosas y volvió a huir.

B* tenía un gusto poco común por el lado sórdido de las cosas. Un humor elegante pero muy negro desconcertaba a sus oyentes mientras se reían a carcajadas sin entender por qué.
B* buscaba a Adam y Adam esperaba por B*. El esperaba intrigado cada vez que B* ponía un arma en sus manos y cada vez que le dejaba ver una pequeña fracción del complicado mundo que regía en su memoria. A pesar de la gravedad y la densidad del aire que salían de sus pulmones B* tenía luz... una luz primitiva y fuerte. Una luz capaz de quemar y herir, capaz de las más grandes cosas, movida por odio o amor, la luz era su motor, el combustible que lo calcinaba todo y hacia girar todo desde ella y a su alrededor.

El cuerpo fue encontrado en medio de un matorral algo hinchado y con moscas volando freneticamente hacia y sobre sus heridas, dejadas por múltiples disparos. Un camino de hormigas rojas y brillantes se movía con gracia saliendo de su boca y, algunas otras, de su nariz.

Adam se alejó hasta perderla de vista. Adam temió quemarse en ella. El ya estaba muy lejos para diferenciar su cuerpo hinchado y herido en medio de tanta maleza.


por A.M. BRIGANTI

brigam@gmail.com