No Listen, No HarmCan't you see I tried so hard?
I did my best. I'm tired now
I was always with you, those days
Too dizzy waiting on the stairs
When you never showed up
At least this time is mine
I made my choince and they're by my side
Can't you see how hard I try?
"I'm having some fun"
I'll give you that now
I ain't expecting no more
Oh, man! You've changed
You're not trying that hard this time
But then stops and walks out
No listen, no harm
It's never easy to explain
But this time's just mine
................................................................................................................Sin Remedio
¿Cómo iba a ser que ellos se dieran cuenta? Estaban demasiado perdidos, demasiado absortos en sus mundos, en su vida. ¿Cómo hubiese sido que, cuando buscaban la luz, en vez de ver los reflejos ininteligibles de su propio mundo, vieran la real, la que los vomitaba para luego reclamarlos suyos? ¿Cómo iba a ser? ¿Cómo lo iban a soportar? No les quedaba otro remedio, no había más opción. Eran videntes y eran fuera del mundo que los necesitaba. Eran sólo del mundo que los creó para que lo siguieran inventando. Ellos eran los locos, ellos eran los inocentes. Ellos siempre fueron los grandes ingénuos.
La señora en delantal llega a mi puesto y deja una tasa de café. "Se lo toma, ¿no?" Me pierdo en la pantalla del computador, me olvido de lo demás y sólo me concentro en lo que la pantalla me muestra, en los colores y las ilusiones que me llevan lejos en un viaje por una red infinita e inabarcable donde estoy en el mundo pero más fuera de él que nunca. Llego a todos lados y me dedico a buscar excusas y soluciones en medio de ventanas que abro y cierro una y otra vez, donde me distraigo del patético oficio de oficinista ocupado en sus papeles, con trabajo pero con el alma ociosa. Me da todo lo mismo y no quiero trabajar, los papeles se acumulan en el escritorio, una lista interminable de mails atiborra mi correo y el tiempo pasa y no parece importarme, sólo hasta el último minuto cuando es inevitable el peso del remordimiento por la responsabilidad. Todo está hecho pero hubiese preferido no hacer nada. Hubiese preferido gastar más horas de mi vida buscando cosas más interesantes para pensar... pero estoy aquí, sentado sobre mi espalda enfrente a la pantalla esperando que todo pase, que despierte de repente en mi cama y pararme e ir a la cocina y encontrar a mi madre nuevamente, como antes, haciendo el desayuno en su bata beige mientras yo restrego mis ojos para tratar de mantenerme despierto. Ella voltea, me sonríe, me abraza y me carga... "Amor, ¿por qué te levantas tan temprano?" Trato de responderle pero sólo salen palabras incoherentes y no puedo. Tengo 2 años y aún no sé hablar bien. Me aprieto a su pecho y le prometo sólo ser lo que tengo que ser en la vida que tengo por delante. Luego babeo un poco sobre ella y su voz es calmante y siento adormecerme.
Siento que ya se acerca nuevamente la señora del delantal y me acuerdo del café y corro a tomarlo aprisa. Está frío y tiene un sabor metálico, como si tuviera monedas de cobre remojando, o incluso el sabor a hierro sugería sangre. Lo tomé de un sorbo y me asqueó un poco al final, como una patada a la garganta, bajó frío e inmisericorde hasta que lo perdieron mis sentidos. Del fondo del estómago volvía como un souvenir el sabor a hierro, a cobre, sangre, a esa sustancia desconocida que infecta al café una vez se enfría.
A la hora de salir hay un afán concreto en el aire y se respira una sensación de angustia, como de una ansiedad mayor a los papeles y las carpetas que inundan los escritorios y las computadoras. Los únicos incólumes e incorruptibles por este aire de evasión son los del círculo de ingenieros, o también conocidos como el círculo de los idiotas. Y son los idiotas porque para ellos el tiempo parece detenerse al terminar el día laboral y volver a empezar para su emoción y regocijo al día siguiente a las 8 hs. Entre los analistas se destacaba Miller, quien acababa de entrar al círculo y era una de las caras sanas que aún se paseaba por los pasillos. Sin embargo en sus maneras ya se veía al maniático 'workaholic' que respiraba del aire de los libros contables y de las hojas técnicas de una cantidad innombrable de productos. Miller, a pesar de su obvia disposición a la corbata era confiable y eso de pronto lo hacía más peligroso para el momento en que el círculo lo tragara del todo. Sólo hemos hablado una vez, en una fiesta corporativa. Miller me preguntó algo estúpido pero válido a la hora de buscar conversación y de ahí en adelante hablamos hasta que nos marchamos, claro está, ayudados por varias cervezas. Miller es muy joven y hay algo en él que me parece familiar... de pronto me recuerda a mí, pero es la otra cara de la moneda. Es el mismo temperamento bajo otro signo.
Llego a la puerta del edificio y saco mi paquete de cigarrillos, saco uno y lo enciendo con cuidado de no quemarme. Toda mi vida los briquets se han convertido en artículos peligrosos al llegar a mis manos. Me acomodo el saco y camino hacia la estación. Los audífonos en su lugar y un volumen perfecto le hacen a mi camino un maravilloso sound-track.
L'écume c'est tout! L'écume c'est là où tous les mot qui faient nos histoires se mèlent dans une dance universelle dans une communion des fous, la communion des naïves. L'écume se bouge sur l'immencité du noir. Du café. L'écume c'est tout ce qu'on en a besoin. C'est le miroir, c'est le réflet, c'est l'image des mouvements ancienes. L'écume sur le noir, c'est là où nous y allons à la fin.
"Voy a pedirte que no vuelvas más"
Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Su pelo se veía opaco, como si hubiese perdido la vida. Sus pies descalzos y sus manos heladas.
"Por favor, no hagas preguntas a las que ya sabemos las respuestas"
Un plato con leche en la mesa parecía poco coherente con el momento. trozos de fresa flotaban en la leche, brillantes. Por más que lo evitaba mis ojos caían una y otra vez en esas islas de color que humanizaban con ternura y algo de melancolía ese cuadro tan gris. De pronto tanto color pareció estremecerse y agitarse con violencia. Volaron por el aire atravesando el cuarto hasta que su evasión fue detenida por el blanco inerte de una pared.
Mis ojos regresaron a los de ella y esta vez el rojo había saltado hasta contagiar sus labios. Era la rabia. Luego, perdido en una de sus lágrimas mi labio reventó con fuerza en tanto más de rojo, un rojo líquido que fue a tener a mi garganta. En ese momento temblaron mis ojos y mis rodillas. Mis pies encontraron fuerza para no vacilar y encontrar la salida. La puerta verde de madera abofeteó mi espalda y en mis oídos pareció una explosión.
En la calle, el frío perturbaba la herida en mi labio. La fuerza de mis pies mermaba al pasar lento de una cuadra tras otra, que se tendían como un preámbulo peligroso.
En mis oídos hubo calor. "Desolée... c'est la haine!".
Al oír su voz paré en una esquina y esperé unos cuantos segundos antes de dar media vuelta.
#1Hay un pedazo de sol en tu espalda. Se debió quedar prendado de tí cuando te mecías esta mañana sobre el vaivén de las olas. Hay arena en tus pies así como hay sal en tus lábios. Y la espuma, ella se quedó encrustada en tu pelo.................................................................................................................
#2Hay un espacio entre tus manos para ser llenado. Hay un espacio que espera mientras tus ojos navegan delineando los cuerpos contra el suelo. Debe ser ese rojo que llevan de sus cabezas a sus vientres lo que ha llamado tu atención. Hay un sabor ferroso en todo esto mientras tu boca absorbe una estela de polen resagada en el espacio. Hay un espacio entre tus manos, un vacío, que el brillo de su rojo delata.
por A.M. BRIGANTI
brigam@gmail.com