"Voy a pedirte que no vuelvas más"
Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Su pelo se veía opaco, como si hubiese perdido la vida. Sus pies descalzos y sus manos heladas.
"Por favor, no hagas preguntas a las que ya sabemos las respuestas"
Un plato con leche en la mesa parecía poco coherente con el momento. trozos de fresa flotaban en la leche, brillantes. Por más que lo evitaba mis ojos caían una y otra vez en esas islas de color que humanizaban con ternura y algo de melancolía ese cuadro tan gris. De pronto tanto color pareció estremecerse y agitarse con violencia. Volaron por el aire atravesando el cuarto hasta que su evasión fue detenida por el blanco inerte de una pared.
Mis ojos regresaron a los de ella y esta vez el rojo había saltado hasta contagiar sus labios. Era la rabia. Luego, perdido en una de sus lágrimas mi labio reventó con fuerza en tanto más de rojo, un rojo líquido que fue a tener a mi garganta. En ese momento temblaron mis ojos y mis rodillas. Mis pies encontraron fuerza para no vacilar y encontrar la salida. La puerta verde de madera abofeteó mi espalda y en mis oídos pareció una explosión.
En la calle, el frío perturbaba la herida en mi labio. La fuerza de mis pies mermaba al pasar lento de una cuadra tras otra, que se tendían como un preámbulo peligroso.
En mis oídos hubo calor. "Desolée... c'est la haine!".
Al oír su voz paré en una esquina y esperé unos cuantos segundos antes de dar media vuelta.
Orange Scratch 3

#1
Hay un pedazo de sol en tu espalda. Se debió quedar prendado de tí cuando te mecías esta mañana sobre el vaivén de las olas. Hay arena en tus pies así como hay sal en tus lábios. Y la espuma, ella se quedó encrustada en tu pelo.
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#2
Hay un espacio entre tus manos para ser llenado. Hay un espacio que espera mientras tus ojos navegan delineando los cuerpos contra el suelo. Debe ser ese rojo que llevan de sus cabezas a sus vientres lo que ha llamado tu atención. Hay un sabor ferroso en todo esto mientras tu boca absorbe una estela de polen resagada en el espacio. Hay un espacio entre tus manos, un vacío, que el brillo de su rojo delata.
Orange Scratch 5
CrossedYou seem to know everything
Talking so smoothly you say the right words
Everyone around you
He just seems to know
When she keeps looking that way
Touching his arm he just won't believe when
She wants to go there, at times
But he's got to stop
Too much alike it's not good in this job
Well dressed, durty shoes
Loud music keeps banging in there, her head
Combing his hair, a medusa
She'd really like to get there.
........................................................
"When It Started"

Do you remember when it was so easy. We complained a lot. Man, we were so dumb. Dissign around, nothing good enough for us. Oh, they wanted all, they were so special.
And she seemed to know, as usual.
Like all of 'em could see when we wanted everything we could not afford.
Yeah, they couldn't be wrong. So, gave us what we wanted even though. Maybe we don't deserve it but man, you've got it all.
And now she seems so well. Always knew it all but us, so ditzy, so dumb.
He now stays at home picking up the pieces. They were so unconsciously happy, they couldn't expect more.
He's got everything he's wanted. Getting away so easily... everywhere but home.
Orange Scratch 1
The Sound
I'm sorry, ok?
I know you couldn't sleep
The sound, it was too loud for you
It wouldn't stop, you see?
All night smothering me
Know! Nothing ever do against you
So sleep tight
Your sweet rite
We know you'd rather sleep with him.
I'm sorry, ok?
I know you couldn't sleep
The sound, it was too loud for you
It wouldn't stop, you see?
All night smothering me
Know! Nothing ever do against you
So sleep tight
Your sweet rite
We know you'd rather sleep with him.
Verlust
Me imagino que empezó acariciándola. Empezó acariciando su remera rosa, debajo de la cual, casualmente, encontró sus senos. Ella no lo podía creer y mientras el trabajaba con la boca en su cuello, ella miraba al cielo con algo de vergüenza hacia el que de pronto desde arriba estaba mirando. Una consecución de imágenes gratas y no gratas desfiló por su cabeza. Ya hacía mucho había perdido la vergüenza. Las pocas cervezas hacían maravilloso efecto sedante en el maravilloso cuerpo pequeño que ahora empujaban grandes manos sobre un sofá. Ella revelaba un secreto en cada postura. El había empezado el juego pero ahora ella determinaba la conclusión. Un marcador que empezaría a rodar esa misma noche por primera vez. El preparó el terreno y luego, ella empezó su juego. Buscó primero sus labios para proceder con el debido permiso hacia el pecho del elegido. En ese momento él mantiene su mirada en ella, algo impresionado, algo orgulloso. "No lo puedo creer". Como quien ve lo que ha creado convertirse en más de lo que hubiese imaginado, él empezó a temblar. Ella aspiró súbita y rápidamente, su cabeza volvió hacia el techo. "Hey... entiende que...". El la miró fijamente poniendo su mano en su mejilla que parecía encendida y acercó su boca contra su oído. "...Tranquila...". Ella lo perdió todo en un suspiro antes de que él incluso hiciera uso de su mano. La noche siguió sin tropiezos y su termómetro reventó por dentro.
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por A.M. BRIGANTI
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